Oaxaca, 4 de mayo de 2026.- En medio del golpe al bolsillo por la inflación y el desgaste del discurso oficial, la dirigencia del PRI en Oaxaca lanzó un posicionamiento que mezcla cifras de violencia, señalamientos internacionales y críticas directas a la gestión de Morena.
La presidenta estatal, Carmelita Ricárdez, colocó el foco en Sinaloa al retomar acusaciones desde Estados Unidos contra el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, vinculándolas con una crisis de seguridad que describió con cifras de homicidios y desapariciones. Aunque estos datos reflejan tendencias reales, su atribución directa a una sola administración sigue siendo debatida, lo que no impidió que el PRI los usara como símbolo del fracaso gubernamental.
En el plano económico, Ricárdez conectó la violencia con el impacto inflacionario y la pérdida de empleos, en un contexto donde los datos oficiales muestran estabilidad macroeconómica, pero no logran disipar la percepción ciudadana de deterioro. A esto sumó críticas por obras públicas con fallas y presunta opacidad en indemnizaciones, temas que hasta ahora carecen de informes claros por parte del gobierno.
El secretario general, Jesús Madrid, llevó la confrontación al ámbito local al denunciar que un aumento salarial anunciado terminó reflejándose en menores ingresos para trabajadores estatales. Aunque el señalamiento apunta a posibles errores fiscales o administrativos, la falta de transparencia oficial ha dejado espacio a la sospecha.
Desde el Comité Ejecutivo Nacional, Heliodoro Díaz elevó el tono al acusar al gobierno federal de encubrir a Rocha Moya y evadir cuestionamientos bajo el argumento de soberanía, además de señalar una estrategia sistemática de descalificación a la prensa. Varias de estas आरोपaciones no han sido confirmadas públicamente, pero refuerzan la narrativa opositora.
El mensaje del PRI es claro: vincular inflación, inseguridad y presunta protección política como un mismo problema. Sin embargo, entre cifras parciales y acusaciones sin respuesta oficial, la exigencia central sigue vigente: explicaciones verificables y rendición de cuentas.
En ese cierre de filas, Carmelita Ricárdez dejó claro que respalda las posturas del dirigente nacional Alejandro Moreno Cárdenas, alineando el discurso estatal con la confrontación directa contra el gobierno federal.


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